Notas para una novela de ciencia-ficción

Escribí éstas notas en 1995 a instancias de mi padre, para una novela que estaba escribiendo por aquel entonces y que, finalmente, recibió el título “Dimension 23”. La novela se desarrolla en el siglo 70. No se ha publicado.

1- Prólogo para lectores del pasado

Es una síntesis de la historia de la ciencia y la tecnología desde principios del siglo XX (Teoría de la relatividad y mecánica cuántica). Todo lo anterior se considera prehistoria (lo que la gente del siglo LXX llama historia es historia de la ciencia, no historia política). Se podría insistir especialmente en en el desarrollo de la máquina llamada “autodrama” que tendrá un importante papel en la novela. Se trata de un aparato que, accediendo directamente a los centros sensoriales del cerebro, provoca en la persona que lo usa sensaciones ficticias de un absoluto realismo, indistingibles de las experimentadas durante la vigilia salvo por que la persona sabe que está soñando.

El autodrama surgió originariamente como pasatiempo (aventuras, viajes y experiencias de todo tipo protagonizadas por el cliente desde su casa exactamente igual que las hubiese experimentado realmente), pero pronto se extendió su uso a otras facetas de la vida humana. Por ejemplo, todo el ciclo escolar, desde parvulos hasta la universidad se cursa a través del autodrama, sin el inconveniente del aislamiento de los niños ya que existe el autodrama compartido. No existen exámenes pues la gente estudia en autodramas en los que se estudia a conciencia. En realidad, cualquier actividad puede realizarse a través del autodrama, siempre que sea sólo mental y no exija un resultado físico.

Otro asunto que debería explicarse en este prólogo es el del Reglador. Una serie de satélites artificiales, sensores electrónicos y robots calibradores barren de contínuo la superficie del planeta, el subsuelo y la atmósfera (lo mismo en la Luna y Marte, ya colonizados por el hombre), proporcionando información a los Regladores Regionales. Estos informan a su vez a Regladores “nacionales”, estos a los Regladores Planetarios, y estos, por fin, al Gran Reglador Universal. Todo ello, unido a constantes encuestas entre la población para conocer su estado espiritual dia a dia, permiten al Gran Reglador un control total sobre todas las variables físicas y sociales de la humanidad y una organización perfecta del conjunto, asegurando la felicidad de la mayoría de las gentes y los animales (tanto por la mayor sensibilidad reinante en la epoca, como por razones de abstecimiento alimentario, la humanidad del siglo LXX es vegetariana).

De todas maneras, debería haber algunas personas, muy pocas, quizás un Consejo Universal (inventar otro nombre mejor) compuesto de diez o doce científicos, que controle el Gran Reglador Universal madiante la introducción de leves cambios en los programas de la computadora. Se reunen en una gran sala redonda con el Gran Reglador en el centro. También podría ser una sola persona. El Gran Reglador es una computadora que se comunica de un modo completamente humano con las personas: puede haber en la novela alguna conversación interesante entre el Reglador y el jefe universal (o el Consejo) en torno a la decisión de ir o no al encuentro de “Dios”.

Otros temas para el prólogo

Sucesivos imperios de la historia y unificación final de todos los paises; colonización de la Luna y Marte. Nuevo éxodo de los judios hasta el planeta Israel, en Alfa del Centauro, tras la aparición de un nuevo profeta (el viaje, en inmensas naves provistas de ecosistemas artificiales, dura 40 años, como en éxodo bíblico). Desarrollo y reciente declive de las artes terrestres debido a la estandarización de los modos de vida y de los paisajes de la Tierra; auge de las artes en la Luna y Marte. Aparición de algún arte nuevo basado en algún adelanto de la técnica, por ejemplo,  en el autodrama (igual que se generan sensaciones de realidad, puede haber artistas especializados en provocar complejas sensaciones abstractas combinando sensaciones que nunca se dan juntas en la realidad o trasladando los cracteres propios de una sensación o sentimiento a otro: se podría crear una sucesión de olores que tuviese el ritmo y la cadencia de una música o combinar en una experiencia única las sensaciónes de elevación mística y de velocidad ultralumínica. También se podría experimentar, añadiendo los parámetros matemáticos adecuados, la séptima dimensión del espacio). Desarrollo de la ciencia.

2- La ciencia del siglo LXX

Para las gentes del siglo LXX el acontecimiento capital de la historia es el descubrimiento de las propiedades psicológicas o anímicas de la materia y la energía e, incluso, el carácter mental del SER en general. Este descubrimiento tuvo lugar en el año 5.407 de la era cristiana y fue realizado por el genio artificial (persona geneticamente modificada para obtener el máximo nivel de inteligencia y talento posible para el cerebro humano) llamado Hugo Mo. En el siglo en que se desarrolla la novela existe una gran cantidad de relatos mitológicos sobre este personaje legendario. El calendario gregoriano ha caido en desuso; ahora rige la era Mótica, que sitúa el año 0 (no el 1), en el año 5.407 de la era cristiana o Año del Teorema.

El lejano antecedente de la ciencia del siglo LXX tuvo lugar a principios del siglo XX (creo que el narrador debería emplear siempre la cronología mótica), unos 5.000 años atrás, con el descubrimiento del principio de incertidumbre de Heisenberg y de la teoría de la relatividad de Einstein. Ambas teorías demuestran la influencia esencial del observador sobre lo observado, es decir, que ciertas características físicas de la materia dependen de si es observada o no.

Poco a poco se fue comprendiendo la universalidad de esa carácterística: todas las características del SER son modificadas por la percepción. Los sentidos modifican, en virtud de su propia estructura biológica, aquello que perciben. Todas las características sensoriales estan en los organos de los sentidos, no en las cosas. Pero tambien todas las características intelectuales estan en el cerebro, no en las cosas. El hombre, al conocer el universo, no le presta tan sólo sus colores, sus olores y sus ruidos, sino también su lógica y sus matemáticas. Todo esto ya era conocido antes de que Hugo Mo formulara el Teorema Fundamental del SER: La esencia del SER conocido es ser sentido, y su escolio primero:el conocimiento suma al SER las variables sentimentales subatómicas. Es decir. el conocimiento u observación del SER no le presta tan sólo sus propiedades sensoriales e intelectuales: tambien sus propiedades sentimentales. Hugo Mo descubrió que, dependiendo de los sentimientos que experimentaba el observador, la materia y la energía modificaban algunas de sus características más fundamentales. Además consiguió aislar estas características en una serie de variables sentimentales subatómicas que asoció a los sentimientos y potencias fundamentales del espíritu humano: amor, voluntad, alegría, inteligencia, curiosidad, justicia, lealtad, etc… Las fuerzas y potencias negativas (odio, pereza, tristeza, etc), son manifestaciones de las mismas fuerzas pero con signo negativo: odio = – amor, tristeza = – alegría, etc. Con el tiempo los hombres consiguieron canalizar estas nuevas fuerzas por medio de máquinas amplificadoras especiales, dando a cada una de ellas un uso especial: la alegría demostró ser un arma de gran potencia; la voluntad, una energía excelante para viajar.

Estas nuevas energías permitieron una perfecta explicación de todo ese grupo de fenómenos que, en el sigloXX, llamamos parapsicología: son fenómenos materiales sentimentales provocados por el estado de ánimo del observador.

3- Filosofía de la ciencia del s. LXX

Los decubrimientos de Hugo Mo condujeron a un replantamiento de la naturaleza de la ciencia y, muy especialmente, de la lógica y las matemáticas. Este replanteamiento se basa en dos hechos:

a – Antes del Año del Teorema ya se había observado la existencia de un desajuste entre los fenómenos físicos y las matemáticas existentes para desarrollarlos. Se producían enunciados científicos ilógicos, como las ecuaciones de la mecánica cuántica. La razón de ello es que la matemática de la época, deducible de la lógica aristotélica (muy ampliada en el s. XX), no era la matemática adecuada porque no estaba basada en la lógica adecuada.

b – He dicho antes que la estructura de la realidad está determinada por los datos sensoriales, la lógica, las matemáticas y, según el Teorema Fundamental del SER, los sentimientos del observador o, mejor dicho, de su cerebro. Este cerebro modifica la realidad coforme a su propia lógica, mucho más compleja que la aristotélica, que es sólo una parte de la lógica cerebral . La lógica cerebral, determinada por redes neuronales complejísimas, se llama lógica operativa.

De estos dos hechos se dedujo un programa de actividades científicas encaminadas a conseguir un ajuste perfecto de las matemáticas y la realidad:

Primer paso – Se debe formular, con todo detalle, la lógica operativa real de la mente-cerebro.

Segundo paso – De la lógica operativa se deben deducir unas nuevas matemáticas, capaces de manejar los aspectos imprecisos y caoticos de la realidad, y sus características sentimentales y morales.

Tercer paso – De esas matemáticas se obtendrán, mediante deducción, las leyes físicas (no mediante inducción, como en la física actual: recuerdese que los caracteres físicos del mundo están en la mente). Estas nueva física sería una especie de psicología hacia fuera, frente a la psicología hacia dentro actual.

Este programa científico fue llevado a cabo con éxito durante los siglos LVI, LVII y LVIII de la era cristiana (s. II, III y IV de la era mótica).


4- La unificación de la física en el s.IV de la era mótica

Gracias a la perfecta casación de las nuevas matemáticas con la realidad fue posible llevar a cabo, a finales del s. IV de la era mótica, la unificación definitiva de la física. Los resultados más importantes son los siguientes:

La unidad mínima fundamental del SER en un conjunto de dos entidades puntuales (del tamaño de un punto matemático, o sea, infinitamente pequeño) que orbitan una alrededor de la otra a una velocidad un trillón de veces superior a la de la luz. Esta entidad se llama Par Bien-Mal. Cada una de las dos partes es un punto de energía, y no son en realidad partes, pues no pueden existir por separado. El par en, en realidad, indivisible.

El Par Bien-Mal puede existir en diez modos diferentes, según sea su velocidad orbital mayor o menor. Estos diez modos son: Amor, voluntad, inteligencia, generosidad, lealtad, justicia, alegría, curiosidad, valentía y esperanza. El Par Bien-Mal también puede existir en los diez Modos Contrarios (Odio, pereza, torpeza, etc.), transcurriendo en estos casos su orbita en dirección contraria a la del par “original”. La influencia del observador en la materia actúa concretamente sobre estos 20 Modos del SER.

Estos diez modos del ser se unen en tres tríadas: Tríada Intelectual: Inteligencia, voluntad y curiosidad. Tríada Sentimental: alegría, valentía y esperanza, y Tríada Moral: generosidad, lealtad y justicia. Cada una de estas tres Tríadas se identifica con los tres quarks de la física actual. Sin embargo, estas entidades triples sólo pueden unirse para formar lo que llamamos materia cuando se les une un Par Bien-Mal del tipo Amor. Una Tríada a la que se une un Par-Amor deja de ser una Tríada para convertirse en un Cuadrado Perfecto (como los números perfectos pitagóricos), es decir, un quark (en terminología del siglo XX-XXI) capaz de unirse a otros quarks para formar materia. Así pues, sin la intervención del Amor todo el SER material se desintegraría en una explosión de Tríadas simples. El Amor es lo que sostiene la materia.

Cada partícula subatómica clásica (electrones, protones, neutroner, etc.) está formada por la unión de tres Cuadrados Perfectos, uno intelectual, uno sentimental, y uno moral, con un Par Bien-Mal del modo Amor en cada uno de ellos. De este modo, toda partícula clásica reune en sí los diez Modos del Ser.

Todas las características del SER se reflejan en un conjunto de 10 ecuaciones (una por cada Modo del SER) que resumen toda la física; podrían llamarse Los 10 Mandamientos, o La Ley, o algo que suene a los mandamientos bíblicos. Además, los 10 Mandamientos se resumen en dos, como en Jesucristo: el par de ecuaciones Bien-Mal, la Ley fundamental del Universo (darle un nombre bíblico: Lo Que Es, cómo “Soy el que Soy”).

5- Todo está vivo

De todo lo dicho se deduce el caracter mental o espiritual de Todo. Las partículas subatómicas son unidades mínimas de un psiquismo completo (cada una incluye todos los modos del Ser). Además, este psiquismo elemental es acumulativo y organizable, es decir, cuanto más grande y organizado es un pedazo de materia, más inteligente. De hecho se confirmó la inteligencia real de animales, plantas y minerales. En el momento en que se desarrolla la novela la Psicología Mineral o el estudio de los trastornos de personalidad en las gramíneas son ramas florecientes de la ciencia.

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